La odisea
★★★☆☆
Título original
The Odyssey
Título en España
La odisea
Dirección
Christopher Nolan
Reparto
Matt Damon
Tom Holland
Anne Hathaway
Año
2026
Duración
2h 53m
Género
Aventura
La adaptación de la epopeya por excelencia de la cultura occidental, a cargo del mayor director del siglo XXI, debería ser, en teoría, la experiencia cinematográfica del año. Su rodaje íntegro en cámaras IMAX, sin embargo, termina siendo su principal lastre. Unido a un guion y un montaje poco inspirados, Christopher Nolan firma una obra fría y sorprendentemente poco impresionante.
Sobre el papel, pocos cineastas modernos parecían tan indicados para adaptar el poema épico de Homero. Desde Memento (2000) hasta Interstellar (2014), pasando por Dunkirk (2017), el tiempo, la identidad y el regreso al hogar han atravesado la filmografía del realizador británico. Precisamente por ello sorprende que, desde sus primeros compases, cueste reconocer a Nolan. El prólogo en la isla de Calipso se alarga innecesariamente y los continuos saltos temporales impiden que la película encuentre ritmo. La edición, especialmente fragmentada durante el primer acto, termina por diluir el peso dramático del viaje de Ulises.
Paradójicamente, el despliegue tecnológico tampoco juega a su favor, pese a ser el principal reclamo comercial de la película. Rodar íntegramente con cámaras IMAX —pesadas y poco versátiles para una producción filmada en seis países durante apenas tres meses— parece haber condicionado una puesta en escena sorprendentemente convencional. Nolan recurre una y otra vez al plano medio y al plano/contraplano, sacrificando buena parte del potencial épico del formato. Rara vez el resultado justifica semejante despliegue técnico. Incluso se echa de menos el azul del Mediterráneo, cuya luminosidad apenas encuentra reflejo en la fotografía.
El apartado sonoro tampoco ayuda. La banda sonora de Ludwig Göransson —magnífica por separado— apenas consigue abrirse paso entre una mezcla excesivamente ruidosa, un problema recurrente en el cine de Nolan.
No todo funciona mal. El episodio de Polifemo constituye probablemente el mejor tramo del film: antes incluso de la aparición del cíclope, Nolan consigue generar una tensión que escasea en el resto del metraje. También funciona el encuentro con los lestrigones, una de las pocas secuencias donde la puesta en escena encuentra personalidad. Las sirenas, en cambio, apenas tienen presencia; si uno parpadea, se las pierde.
Una película más interesada en el reto técnico de adaptar la Odisea que en encontrar una mirada propia sobre el poema de Homero.
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Las interpretaciones tampoco salen especialmente beneficiadas. Más que un problema del reparto, la simplificación proviene del propio guion. El Ulises de Homero destacaba menos por su fuerza que por su orgullo e ingenio (mêtis): su capacidad para engañar, persuadir, improvisar y contar historias. El Ulises de Nolan, interpretado por Matt Damon, es en cambio un héroe permanentemente atormentado, más cercano al Oppenheimer de Cillian Murphy que al rey de Ítaca. Su inteligencia deja paso a un personaje desconcertado y emocionalmente plano.
Solo en el desenlace aparece una idea que justifica parcialmente la adaptación. La revelación de la masacre griega en Troya introduce una sugerente lectura antibelicista: el arrepentimiento de Ulises convierte la guerra en la verdadera condena del héroe y explica su deseo de olvidar. Es una conclusión poderosa, pero llega demasiado tarde para rescatar una película más interesada en el reto técnico de adaptar la Odisea que en encontrar una mirada verdaderamente propia sobre el poema de Homero.FIN)
︎ Alberto Serna
©Monolito
MMXXVI